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Toxina Botulínica (Botox)

04 Oct Toxina Botulínica (Botox)

Cuando nos expresamos, los músculos faciales se contraen. El contínuo movimiento de estos músculos origina el desarrollo de líneas de expresión profundas, como las líneas de la frente, las patas de gallo y las arrugas del entrecejo, entre otras.

La toxina botulínica es aplicada directamente en el músculo responsable de la formación de las líneas o arrugas de expresión, causando su relajación y dando al rostro una apariencia más agradable.

Existen muchos mitos sobre la utilización de la toxina botulínica y siempre hay que recordar que el objetivo de su utilización es dar al rostro un aspecto juvenil y natural, siendo necesario colocar dosis precisas. El resultado debe ser una expresión facial más suave y relajada.

Mito o realidad:  “Las inyecciones de toxina botulínica son peligrosas porque son perjudiciales para la salud”.

MITO

La toxina que utilizan las marcas comerciales con fines cosméticos es una proteína inyectable purificada que ha sido estudiada y validada por más de 15 años en diferentes estudios de todo el mundo y por ende es un procedimiento completamente seguro.

Tiene indicaciones no sólo estéticas sino médicas como en la parálisis cerebral, la migraña tensional, diplopía (visión doble), tics, parálisis facial y muchas otras más.  La aguja que se utiliza es ultrafina y por ende el tratamiento es casi indoloro.  No deja secuelas visibles más que una pequeña inflamación como la picadura de un mosquito por unas pocas horas.  El efecto no es inmediato y la atenuación de las arrugas comienza  verse a partir del 5 día obteniendo un resultado definitivo alrededor del día 15.

Mito o realidad:  “La toxina botulínica te inmoviliza la cara, la deja estirada y no deja ver las expresiones de la persona!  Eso le sucede a muchos artistas”

MITO

Si se realiza en forma correcta y en cantidades moderadas, tu cara mantendrá todos sus movimientos y expresiones.  La finalidad es modificar el aspecto de la cara de una expresión “arrugada o preocupada” a una expresión más “relajada”.

Lo cierto es que las caras estiradas y los labios prominentes de algunos artistas están más relacionadas a rellenos de diferentes tipos y a exceso de liftings.  La toxina botulínica nada tiene que ver con estos efectos ya que su función es producir una disminución de la fuerza muscular para atenuar las arrugas de las patas de gallo, las de la frente y el entrecejo.

Mito o realidad: La toxina botulínica y los rellenos de ácido hialurónico actúan de la misma manera!

MITO

La toxina botulínica y los rellenos no son lo mismo aunque mucha gente piense que ambos tienen la misma función….  Si bien ambos suavizan la apariencia de las arrugas, la gente no sabe que funcionan de manera muy diferente.

Es importante entender que es el movimiento de un músculo el que produce la arruga, entonces colocando toxina botulínica, éste se relaja.  El ácido hialurónico se usa para rellenar una arruga y la toxina botulínica para relajar un músculo que produce una arruga.

Mito o realidad:  “No quiero colocarme ese producto porque todo el mundo se da cuenta que te pusiste toxina botulínica”

MITO

Es completamente falso!  La gran mayoría de las pacientes llevan una vida cotidiana completamente normal y nadie se da cuenta que se han puesto toxina botulínica.  Esto es lo que buscamos en los tratamientos estéticos:  todo lo que está hecho de manera correcta y con moderación, luce completamente natural.

A veces los pacientes piden resultados poco naturales pero es la obligación del médico poner un límite a los tratamientos y explicar al paciente cuándo es suficiente.

Mito o realidad: “Si te colocaste toxina botulínica al menos una vez, produce adicción y tenés que seguir poniéndote obligadamente de por vida”

MITO

Es importante destacar que no te podés volver físicamente adicta a la toxina!  Sí es cierto que existe un altísimo grado de satisfacción entre los pacientes que se colocan toxina botulínica y eso hace que quieran repetirse el procedimiento cada vez que las arrugas reaparecen, pero desde el punto de vista físico, no existe posibilidad de adicción!

La toxina botulínica tiene un efecto que dura alrededor de 4 – 6 meses y luego desaparece, así que si querés mantener la apariencia que te daba, tenés que continuar con la colocación del producto, aunque podés dejar pasar meses y volverte a colocar obteniendo los mismos resultados.

Mito o realidad:  “Existen cremas que son mejores que la toxina botulínica para eliminar las arrugas”

MITO

Las cremas tópicas actúan en la superficie de la piel y aunque se absorben parcialmente, no tienen la capacidad de disminuir la fuerza de un músculo.  La inyección de toxina tiene su acción en los músculos faciales que forman las arrugas del 1/3 superior de la cara, una vez que los músculos se relajan, la piel también lo hace y se ve consecuentemente más suave, lisa y con un aspecto más juvenil.

Mito o realidad:  “La toxina sólo se aplica en gente de edad y arrugada”

MITO

No es cierto!  Para comprenderlo hay que entender que existen dos tipos de arrugas: las dinámicas y las estáticas.  Las primeras son aquellas que predominan en la gente más joven y que se forman con cada gesticulación de la persona, desapareciendo en reposo.  Las segundas son el resultado del daño de la piel por la exposición al medio ambiente y el paso de los años.  Son arrugas que se pueden ver inclusive en reposo, es decir cuando la persona no gesticula.

La toxina es mucho más efectiva en las arrugas dinámicas porque estas todavía no están marcadas en la piel de manera definitiva.  El uso continuo del producto es la mejor manera de prevenir las arrugas estáticas.

Mito o realidad:  “Sólo la gente rica y famosa utiliza toxina botulínica”

Millones de personas utilizan la toxina botulínica… seguramente tu amiga, tu vecino o tu jefe la utilizan!  Estudios en Estados Unidos muestran que la mayor cantidad de pacientes son mujeres entre 40 y 55 años con trabajo activo.  No es un tratamiento barato pero tampoco está reservado sólo para los ricos y famosos!